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domingo, 27 de marzo de 2011

Mi propio epílogo: "La reina que dio calabazas al caballero de la armadura demasiado oxidada"



Hay libros para todo, para reír, para tomar conciencia, llenos de intriga, de aventuras, de fantasía… y libros de autoayuda. Este podría considerarse un libro para recuperar la autoestima y, aunque se centre muchísimo en las relaciones de pareja actuales, es aplicable a las relaciones de cualquier tipo. Y en su propósito de luchar contra la idea de que hombres y mujeres son distintos, parece que el único propósito en la vida de una mujer, o de un hombre, sea estar con alguien o casarse.

Lo escogí, entre tantos del estilo, porque cuando lo leí en su día, sentí que muchas de sus palabras salían de mi boca, en algunos casos, hasta expresadas de la misma manera, pero no ha sido un intento de ahorrarme saliva. 

Es inevitable sentirse identificada con un libro como este viviendo en una "suciedad" como esta. Pues muchas de nosotras hemos vivido historias así, las estamos viviendo o no. Independientemente a ello, siempre hay algo provechoso que sacar, pues aunque "la Forner" sea una dictadora de sus propias ideas, la mayoría de éstas, son tan reales que se pueden palpar. 

Vivimos en un mundo en que el amor en mayúsculas se ha desvirtuado tanto, que ya se distingue entre que alguien te guste, te atraiga, lo quieras, tengas sentimientos, estés enamorada o lo ames. Me hace muchísima gracia cuando escucho todas esas definiciones y categorías que se crean las personas para... ¿Para qué? 
Los sentimientos nacen, surgen, se reproducen, se transforman, se alimentan y a veces, se mueren. Pero el amor, es el AMOR.  
Esa chispa, esa embriaguez con fecha de caducidad es tremendamente poderosa, incontrolable, irrefrenable, divertida. Pero, ¿que queda después? Pues el amor. 
Amar a alguien durante toda una vida, es amar.  El enamoramiento es limitado, te ciega, te obnubila y distrae, el amor es lo que queda tras él, la realidad, la autenticidad, los defectos, las virtudes... El amor perdura, mejora con los años, el enamoramiento se esfuma, tal como llega, un día se marcha, pero ¿quién dice que se marcha? ¿Acaso no es un sentimiento que se transforma?. ¿Qué o quién te dice que ya no estás enamorado? ¿La química de tu cerebro? ¿las mariposas de tu estómago? Amar, enamorarse.  Para amar hay que enamorarse, para enamorarse hay que creer en el amor. 

Tras la chispa, surge el miedo a que nos rompan el corazón y no amamos, no queremos amar, nos negamos a hacerlo. Si no amas, no te rompen el corazón, pero ¿qué sentido tiene conformarse con menos de lo que es el amor? 
Cuando una relación no sale como esperamos o deseamos, siempre podemos aprender algo de ella y salir reforzados de cualquier experiencia. Toda experiencia es enriquecedora. Que algo suceda como no deseamos, muchas veces, es lo mejor. Salir reforzados no implica arrastrar miedos ni generalizaciones, hay que ser libres y no cargar con una maleta a cuestas que nos impida poder volar cuando así lo deseamos. Tener miedo es equivalente a no querer amar y cuando te cierras a eso, no queda otra que hacer introspección porque algo, muy importante, está fallando. Si se tiene miedo no se es libre, si no se es libre no se puede ser feliz y si una persona es incapaz de ser feliz por sí sola, tampoco lo será con alguien. Solo siendo libres podemos amar.

Libertad y amor, dos palabras, para mí íntimamente ligadas. Muchas personas creen que el amor resta libertad y yo siempre digo lo mismo, entonces no tienes claro cómo quieres que te amen y cómo amar.
El amor es un todo que encierra muchísimo. No es necesidad, no es dependencia, no es sometimiento, no son manifestaciones de celos, posesión, interés, dominación...
El amor se basa en el respeto, la sinceridad, la honestidad y el compromiso a largo plazo. Nada tiene que ver con las relaciones de "usar y tirar" basadas en la satisfacción inmediata y efímera, que perecen a la menor frustración o desencanto y de fácil y obligado reemplazo. Esto es lo in, lo que se lleva, lo que está de moda. Nada se arregla, todo se sustituye. Las personas no se esfuerzan, tienen una relación, la usan, la disfrutan y cuando se aburren, la historia se complica, tienen que hacer algún esfuerzo, etc, la tiran y se lanzan a una nueva. 
"Hay un exceso de oferta, y has de aprovechar que la gente está de rebajas. Tienes tanto donde escoger, y es tan fácil, que sería de tontos y de perdedores no aprovechar la oferta de renovación y ponerse a trabajar en una relación para sacarla a flote o hacer que funcione."

Ser reina no es más que ser una mujer con los pies en la tierra pero que sabe volar, humana, que erra, porque todos erramos pero que sabe sacar provecho de sus errores, que ve más allá de los comportamientos, que se da oportunidades, que se crece ante la adversidad y que busca su sitio y su camino. Y cuando no lo encuentra, se aparta y no se enreda en historias sinsentido para matar el aburrimiento, entretenerse, inflarse el ego o autoengañarse. Buscar lo que se necesita sí, crearse necesidades, no. 
Nadie necesita de otra persona para ser feliz, para disfrutar de una puesta de sol, de una buena comida o de un día inolvidable. 

Sé que a muchas de vosotras os ha ayudado leer esto, de ahí el hecho de que lo publicara a modo de serial y espero que transforméis esa información en conocimiento y en experiencia muy pronto. 
La introspección y "bajar a las mazmorras más profundas de uno mismo" o lo que R. Forner denomina "la noche oscura del alma" lleva su tiempo, su dolor y su proceso. A mí me llevó más de dos años, en los que evidentemente ni dejé de vivir, ni de respirar, pero la sensación de estar más perdida que Wally en una isla desierta, es desconcertante. Cada cual vive ese proceso a su modo, como le toca, en el momento que debe hacerlo y sin forzarse a nada. Y de pronto un día, después de tanta batalla, sin más, vuelves a no sólo saber dónde está el norte, si no cómo llegar y querer llegar a él. Tras ello siempre habrá momentos malos, "momentos de flaqueza" pero todo ser humano los tiene y eso no significa que te hayas perdido otra vez, es lógico sentir cierto desgaste, diría que el desgaste que supone ir a contracorriente, que tampoco debe ser así, porque es un esfuerzo inútil en el que sólo te dejarás las ganas por el camino. Basta con no dejarse arrastrar por ella. 

Es extremadamente difícil movernos en el mundo en el que nos movemos y tratar de que tanta superficialidad, miedo y pasotismo no nos absorba y nos "alele" pero debemos ser consecuentes con nuestras creencias y vivir la vida que queremos vivir y no la que otros quieran, ya sea la sociedad, la familia, los amigos…
Siempre habrá mujeres que se arreglen porque les gusta arreglarse y hombres y mujeres que piensen que lo hacen por "gustar a otros". Igual que siempre habrá mujeres que salgan para divertirse y hombres y mujeres que pienses que "salen de caza".
Lo que piense cualquiera que no seas tú, sobra. Tú eres quien concede a unos u otros la importancia de sus opiniones y/o pensamientos. Tu vida, tus acciones, tus normas, tus amistades, tus relaciones, las decides tú. 

No hay que menospreciarse a uno mismo en pro de otro o de la sociedad. Hay que tener ideas propias y ser políticamente incorrectos a favor de nuestra propia dignidad.

No sé ni cuántas veces he oído; "Es que me da pena, es que no sabe lo que quiere, es que si lo dejo... ¿Qué será de él?. Él no es así, se acabó la chispa."
El amor no es pena, al contrario, es admiración por la otra persona, una persona que te motiva a crecer aún más y a mejorar, porque en este camino de la vida nunca está todo hecho ni todo aprendido. La compasión es necesaria, pero no se ama a nadie por pena, se le compadece y punto. Si no sabe lo que quiere, pues que lo averigüe, nadie puede hacer esa tarea por otro, es competencia de uno mismo. ¿Qué será de él? pues lo que él quiera hacer de él, así de simple. La cuestión es, ¿qué será de ti?. 
No hay mayor autoengaño que crearse una imagen de alguien que no corresponde a la realidad, negar la evidencia y mirar para otro lado, él es como es, fue como fue y será como quiera ser. Y lo de la chispa, lo de la chispa da para un post entero.

Mis reinitas, hay que dejar a un lado los adioses sin adiós, el silencio sin palabras, los amores que nunca se dieron pero se vivieron como perdidos y las historias que nunca se escribieron pero se soñaron como ciertas. Errores, porque la posibilidad nunca es certeza.
Hay que vivir realidades, realezas, realidades reales y reales realidades. 



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