Welcome!

Eres lo que escribes, eres como escribes. Y lo que copias, es lo que te gustaría ser.

domingo, 30 de octubre de 2011

CLOSED


Todo llega a su fin... Todo final es un comienzo. La oruga que da paso a la mariposa.

Y este blog, "En voz alta" llega a su fin. En su día fue en lo que desembocaron las palabras de mi anterior blog "Silencio" y hoy, las palabras que resonaron en voz alta en estos post mueren al nacer otro.

Todo final es un comienzo. Como fiel reflejo de la vida misma, nada es estático, todo se transforma, todo está sujeto al cambio, al igual que las palabras...

Todo final es un comienzo.
Palabras escritas, que escritas quedan. Momentos encerrados en palabras y palabras encerradas en momentos.
Ahí radica la magia de las palabras, del sentimiento, del alma que se funde en ellas revelando su verdadero yo.


Todo final es un comienzo.
Quizás mereciera un epitafio tan intenso como lo fueron muchas de las frases que hilaron sus temas. Pero si lo que llega es más y mejor...

Todo final es un comienzo.


martes, 25 de octubre de 2011

¿Creemos para ver o vemos para creer?





Leyendas tenebrosas, rincones oscuros, pasillos tétricos donde las puertas se abren solas, las paredes susurran y se sienten en la piel presencias extrañas. Es la cara más misteriosa de nuestra isla, la de las leyendas negras. Rebosa cientos de historias, algunas curiosas, otras terribles. 
Brujas, fantasmas, barrancos, casas encantadas, lugares malditos...
Lugares como el Barranco de Badajoz, el Hotel rural Finca La Raya o Las Cañadas del Teide, han sido objeto de estudio por curiosos y expertos.
Rincones ocultos y una tradición de curanderos y santeros tras cualquier portal. Remedios caseros y rezos que consiguen aliviar el dolor, el famoso mal de ojo o provocarlo.
Historias que corren de boca en boca y de generación en generación incrementando su trascendencia, su ficción... Como la famosa Casa encantada de la Calle Barcelona de La Laguna, donde un grupo de estudiantes procedentes de la isla bonita, vivió un sinfín de incidentes escalofriantes, inexplicables y perturbadores, que les obligaron a abandonar aquella casa. No obstante, los fenómenos paranormales no cesaron ahí y sus nuevos inquilinos también acabaron por abandonarla y así hasta la fecha, donde la casa encantada permanece deshabitada a falta de un valiente que se rete a ello. 
Las extrañas luces blancas acompañadas de desoladores alaridos que recorren los lavaderos de santa cruz hasta los campitos y que han hecho correr a decenas de personas sin querer mirar atrás... El secreto de los Lercaro, la cueva de las mil momias, el aeropuerto de Los Rodeos, la misteriosa niña de las peras, la de Las Raíces, la infinidad de leyendas y misterios de Hoya Fría...
Escalofríos que te recorren el cuerpo, soplos en la nuca, la sensación de que hay alguien tras tus espaldas... Psicofonías, barridos fotográficos, captadores de energía y expertos en poltergeists que parecen tener las pruebas irrefutables de que esos fenómenos a los que cotidianamente les buscamos una explicación, tienen una respuesta que va más allá de nuestras mentes.
Historias que activan el más profundo terror psicológico en nosotros, que nos asaltan en plena noche como escenas de películas que se grabaron en nuestras retinas y nos impiden levantarnos a ciegas y llegar hasta el baño...
Historias que erizan la piel, que hielan la sangre, que cortan la respiración...
Experiencias sobrenaturales, entes, juegos de güija con final trágico, sombras en pasillos, reflejos en el espejo, sonidos de pasos, de cadenas, muñecas de porcelana que te miran fijamente, payasos de risa maquiavélica, apariciones, voces... Posesiones demoníacas, exorcistas que forma el propio Vaticano... 
¿Realidad o ficción?

sábado, 22 de octubre de 2011

Soñar



Se puede soñar con los ojos abiertos y también con los ojos cerrados.


Lo importante es soñar. Cuando soñamos abrimos la puerta inconscientemente a otra dimensión, una dimensión etérea, incorpórea, mística. Un mundo de ilusión, un mundo de momentos robados al tiempo, momentos que se nos escapan entre los dedos como la fina arena de una playa paradisíaca, momentos que se evaporan incontrolablemente en cuanto abrimos los ojos y nos despertamos.
Soñamos y soñamos que soñamos.
Soñamos en pasado, en presente y en futuro. Somos capaces de volver atrás en el tiempo o adelantarnos a él. Adquirimos sorprendentes super poderes o se merman nuestras fuerzas. Queremos correr y vamos muy lentos, queremos gritar y no nos sale la voz. Sueños incompletos, contradictorios, inconexos, sueños que hay que descifrar, que carecen de coherencia. Y tras ellos queda una dulce o amarga sensación que te acompaña.
Sueños con los que ríes, sonríes, recuerdas, abrazas, amas, te aman... Y en el mismo lugar en el que habitan, existen también los sueños que nos sientan mal, de difícil digestión, que nos arrancan las lágrimas, que nos arrebatan la calma. Sueños insidiosos que se repiten una y otra vez. Sueños que nos regalan una sensación de mensaje no finalizado y horripilantes pesadillas que nos hacen abrir los ojos bruscamente deseando desprendernos del empacho que nos ha causado. Nos remueven, nos sacuden, nos hacen vomitar vivencias que se nos han atragantado y no salen para fuera, sino que siguen ahí, en tierra de nadie, deseosas de ser liberadas.

También se puede soñar despierto, con los ojos abiertos. Hay quien piensa que es una forma de perder el tiempo, pues el día se debe vivir y la noche se debe soñar pero como en casi todo, la clave está en el equilibrio.
Hay una frase que se me quedó grabada hace mucho tiempo:


"Si has construído un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debe estar. Ahora, construye los cimientos debajo de él"


Nuestros sueños conscientes visualizan objetivos, crean ilusiones, alimentan las esperanzas. ¡Qué sería de nosotros si dejáramos de soñar...! La posibilidad de hacer realidad un sueño es uno de los tantos alicientes de la vida. El poder tocarlo, sentirlo, vivirlo, hace que brille con una fuerza sin mesura la ilusión. Si no somos capaces de soñar; no somos capaces de hacer.
Cuando perdemos un sueño, perdemos una parte de nosotros mismos, pero para que éstos no se pierdan y se cumplan, no hay que olvidar estar despiertos. 

jueves, 20 de octubre de 2011

Va de refranes


Dicen que cada cosa a su tiempo pero que el tiempo es oro. Que la paciencia es la madre de todas las ciencias, y que el saber no ocupa lugar. Que más sabe el diablo por viejo, que por diablo porque cuando hay arruga no hay duda. Pero si el tiempo aclara las cosas y todo lo cura y lo muda, que todo lo trae y todo se lo lleva, que más vale tarde, que nunca y no hay que dejar camino por vereda, lo cierto por dudoso, entonces hay que pensar despacio y obrar deprisa. Sin prisa pero sin pausa, porque quien da primero, da dos veces. Pero tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe, que siempre se tropieza dos veces con la misma piedra. Así que vísteme despacio que tengo prisa. Que tiempo pasado traído a la memoria, da más penas que glorias. 

Dime con quién andas, y te diré quién eres. Dime en qué te metes y te diré qué me cuentas. Porque de tal palo, tal astilla. Aunque piense el ladrón que todos son de su misma condición, de puertas para dentro, nunca se sabe, y en casa de herrero, cuchillo de palo. Eso sí, se pilla antes a un mentiroso, que a un cojo. Pero como a cada cerdo, le llega su San Martín, y a buen entendedor, pocas palabras bastan, quien mal anda, mal acaba. Y quien a hierro mata, a hierro muere.

En boca cerrada, no entran moscas, que por la boca muere el pez y a palabras necias, oídos sordos, que es mejor quedarse callado, que abrir la boca y perder un amigo. Porque a buen amigo, buen abrigo y quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Que quien tiene un amigo, tiene un tesoro, pero más vale solo, que mal acompañado, porque amigo que no da y navaja que no corta, si se pierde poco importa. Que dar para recibir, no es dar sino pedir. Así que a amigo reconciliado, un ojo abierto y uno cerrado, que el peor testigo es quien fue tu amigo. No hay mejor espejo, que el amigo viejo, que el buen amigo, mejor que el pariente o el primo, porque si hay trato, amigos pueden ser el perro y el gato y hoy por ti, mañana por mí, que ente amigos, no hay cumplidos, que quien no oye consejo, no llega a viejo, y consejo de quien bien te quiere, escríbelo aunque no lo apruebes, que amistades que son ciertas, siempre puertas abiertas, que amigos como abriles, uno entre miles y amistad fuerte, llegará más allá de la muerte y amistad por interés, no dura porque no lo es.Y ve diciendo la verdad que sin amigos te quedarás, así que lo mejor es ver, oír y callar, que breve habla el que es prudente que de buenas intenciones, está el infierno lleno y en todas partes, cuecen habas.

A cualquier dolencia, el remedio es la paciencia, que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, porque Dios aprieta, pero no ahoga y cuando se cierra una puerta, siempre se abre una ventana. Que un clavo saca a otro clavo, pero cuidado que clavo que saca a otro, doble clavo, que eso de a rey muerto, rey puesto, es un riesgo y quien no arriesga no gana pero quien bien ama, nunca olvida.  
Lo que está claro es que agua que no has de beber, déjala correr, que quien te ama, regresa y quien bien te quiere, te hará sufrir.

A mal tiempo, buena cara, a pan duro, diente agudo. Pero cuando hay hambre, no hay pan duro, y a falta de pan, buenas son tortas. 

Quien siembra vientos, recoge tempestades, así que haz el bien sin mirar a quien, que hombre precavido, vale por dos y más vale poco que nada y más vale maña que fuerza. Pero bicho malo, nunca muere porque patada de yegua no mata caballo. 

La avaricia rompe el saco y quien todo lo quiere de rabia muere, porque a mal vivir, mal morir. Que contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar, que al prójimo quiero, pero a mí primero, que quien en lugar de dar, ofrece, nunca empobrece. Porque quien más tiene, más quiere y quien más quiere todo lo pierde, y no hay que dar si no se puede, que lo barato sale caro, y a árbol caído, todo son piedras.

A quien madruga, Dios le ayuda, pero no por mucho madrugar, amanece más temprano, y a más dormir, menos vivir, que si dejas la cama de día, vivirás con alegría, porque quien se levanta tarde, ni oye misa ni come carne. Que no hay que dejar para mañana, lo que puedas hacer hoy, que la pereza no es pobreza, pero por ahí se empieza, que a buenos ocios, malos negocios, porque puta sentada no gana nada.

Si te vas a Sevilla pierdes la silla, que las ausencias, causan olvidos y a río pasado, Santo olvidado, ojos que no ven, corazón que no siente. Y cuando el gato que no está, los ratones se divierten y donde caben dos, caben tres, que como éramos pocos, parió la abuela. Así que al pan, pan y al vino, vino, que contigo pan y cebolla, que de noche todos los gatos son pardos y te dan gato por libre. Así que más vale pájaro en mano, que ciento volando, que de oportunidades perdidas, está llenita la vida. Y quien se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado.

Nunca es tarde si la dicha es buena, a base de martillar el herrador deja de herrar, a gran pecado, gran misericordia, pero si a algo has de negarte, niégalo cuanto antes, y a lo hecho, pecho. A lo que no puedas, no te atrevas, que errar una y acertar diez, mal acierto es. Que azote y mordedura mientras duele dura y ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido, que dos no discuten si uno no quiere y así come el mulo, así caga el culo.
Y como las palabras se las lleva el viento y del dicho al hecho hay un techo... No hay palabra mal dicha sino mal entendida y si piensas mal, acertarás... Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

jueves, 6 de octubre de 2011

Alzo mi copa


Alzo mi copa por esas miradas que hacen que se escape una sonrisa, por esos ojos que dicen más que las palabras.
Por la ilusión que inunda la vista y centelleen miles de estrellas en ella sintiendo que nada, pueda superar eso.
Por los domingos que se convierten en el mejor día de la semana y los lunes, y los martes y los miércoles, e incluso me atrevería a decir que algún jueves.
Porque lo más sencillo se convierta en grandioso.
Porque un abrazo pueda más que diez mil motivos. Porque las sensaciones buenas apaguen las malas.
Porque siempre quede Flor de Chasna en las bodegas.
Porque sobren los motivos y sea incapaz de explicar algo.
Porque yo sola lo entienda, porque tú solo lo entiendas.
Por haberte conocido, por llegar a conocerte, por seguirte conociendo, porque siempre quede por conocer de ti.
Por las fotos con letras, por la música en el coche.
Por las papas, las batatas...
Por las manos que se funden en otras manos y se sientan perfectas porque encajan magicamente.
Por las ganas de seguir aún habiendo terminado.
Porque se apague un enfado con solo una sonrisa.
Por echarte de menos cuando no te has ido, y no echarte de más cuando aún estás.
Porque me sienta loca, porque te sientas loco.
Porque tu mundo sea mi mundo y mi mundo el tuyo.
Porque soy feliz a tu lado, porque celebro haberte encontrado.

Mi capaz o incapaz




Capaz de que mis dedos se muevan vigorosos y nada bloquee lo que siento.
Capaz de ver con claridad y certeza. Capaz de saber con absoluta firmeza. Capaz de sonreír con cada poro de mi piel, y de encontrar satisfacción donde antes hallaba miedo.
Incapaz de retroceder, de arrepentirme...
Capaz de tocar el piano, de sentarme en él y dejar que las suaves notas acaricien y llenen la estancia, llenen mi casa, me llene... 
Capaz de ver fotos, leer cartas, de pasarle un plumero a los recuerdos.
Incapaz de dejarme arrastrar por la corriente, incapaz de seguir multitudes, de apagarme, de dejar de brillar.
Capaz de disfrutar de ti y de lo que me aportas.
Capaz del capaz o incapaz, de accionar el juego.
Incapaz de perder la sonrisa.
Capaz de reconocer, que en ocasiones, he perdido, pero que gané mucho más al hacerlo.

Capaz o Incapaz


Capaz de admitir que fuiste la peor de las drogas, que me enganché a ti como un yonki a la heroína, que no era capaz de no saber de ti, de no hablar contigo, de no sentir que estábamos bien y que el reto aumentaba la apuesta sin darnos cuenta de cuanto se podía perder.
Capaz de jugar a ese juego sin reglas que iban marcando pautas con cada desencuentro. 
Capaz de añadir más riesgo, cuando así lo exigían los hechos. 
Capaz de seguir teniendo fe, esperanza, de confiar en cuanto se renovaba con cada gesto. 
Capaz de perdonar, de redimirme, de olvidar, de recordar...
Capaz de aceptar decisiones, de digerir el silencio y de callar.
Capaz de lo que quiera, de cuanto quiera y de a quien quiera.
Incapaz de lapidarme en cemento por una apuesta, en lugar de molestar.

domingo, 2 de octubre de 2011

Alma limpia y corazón abierto



Llega en el momento oportuno, cuando tu brillo se ha apagado tanto que piensas que careces de luz, cuando te has desgastado tanto que ya no queda nada de ti. 
Llegas tú, y se rompen las cadenas con un ruido ensordecedor, te liberas y das paso a una euforia repentina que finge ser cautelosa pero que no puede. 
Cuando todo se desbloquea, cuando un mágico poder se acciona y hace que nada vuelva a ser igual, que no vuelvas a ser igual. 
Cuando dejan de existir los interruptores, el stand by, la sensación de estar en el aire.
Eres tú, pero has cambiado, porque has crecido con los acontecimientos, porque has aprendido, has luchado, te has venido a abajo, te has levantado. Conoces el precio de lo verdaderamente importante y lo que te vende el mundo, no te vale. 
Cuando transcurren los días ascendentes, y la firmeza se apodera de ti, cuando vuelves a sentirte, a conocerte, a llenarte, cuando el dolor queda atrás y lo sientes tan lejano que parece que hubieran pasado vidas enteras, eres por fin consciente de todo, ya no hay nudos en la garganta, sentimientos que oprimen tu pecho, ni se retuerce la mente, ni se ensucia el alma...
Volver a disfrutar de lo realmente importante. Poder ser capaz de saborear lo bonito de la vida; la sensación del viento en la cara, el brillo de la luna, el olor a lluvia, a tierra mojada...
Cuando por fin tus pensamientos lideran tus acciones y la mente no es más que un mero instrumento para llevar a la práctica lo que deseamos. Cuando por fin, hay palabras que no se atragantan, y sientes, que puedes escribir sobre ello.
Me llevo lo bueno de aquellos días, de aquel sufrimiento, de estar perdida. Me llevo las lecciones bien aprendidas, el alma limpia y el corazón abierto. 

sábado, 1 de octubre de 2011

Crecer o perecer.



Cambiar, renovarse, crecer. Reciclar ideas, pensamientos, actualizar una base de archivos infinita y mandar a la papelera todo lo que no sirve. El cambio está en uno mismo, empieza por uno mismo y se proyecta a nuestro alrededor. El cambio es ley de vida, el cambio, en sí, es vida.
Las personas cambian cuando son conscientes del potencial que tienen para hacerlo. Pero nadie puede invertir su tiempo inútilmente en cambiar a otros. 
La libertad conlleva no ser esclavos de nuestra propia identidad. Y cuando surge una oportunidad de cambio; hay que cambiar.
Todo cambia, nada es.
No hay mismas situaciones, segundas oportunidades. Porque nada es estático, nosotros cambiamos y cambia nuestra forma de ver las cosas, de sentirlas, de vivirlas, de asimilarlas. Todo cambio comporta cierta melancolía, dejar atrás. Vaciarse para llenarse nuevamente. Temer el cambio, es temer a la vida, porque la vida es cambio. Un cambio prepara otro, y éste a su vez otro y así continuamente. El cambio del cambio.
Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el maravilloso desafío de cambiarnos a nosotros mismos.

Todo fluye, nada se estanca. Se estanca quien quiere hacerlo y no es capaz de aprender, mejorar y crecer.
La no permanencia, lo no estático. 
Cuando una transformación se realiza, trae siempre consigo un cambio gradual en las ideas. Cuando se transforma el pensamiento, cambiamos. Transformarse para renovar la mente, renovar la mente para transformarse.

Buscar justificaciones para todo anclados en la queja nos lleva a alejarnos realmente de lo que queremos por nosotros mismos.
Si crees que puedes o crees que no puedes, estás en lo cierto. Solo cambia quien quiere hacerlo, y todo cambia, cuando lo hacemos.