Welcome!

Eres lo que escribes, eres como escribes. Y lo que copias, es lo que te gustaría ser.

domingo, 30 de octubre de 2011

CLOSED


Todo llega a su fin... Todo final es un comienzo. La oruga que da paso a la mariposa.

Y este blog, "En voz alta" llega a su fin. En su día fue en lo que desembocaron las palabras de mi anterior blog "Silencio" y hoy, las palabras que resonaron en voz alta en estos post mueren al nacer otro.

Todo final es un comienzo. Como fiel reflejo de la vida misma, nada es estático, todo se transforma, todo está sujeto al cambio, al igual que las palabras...

Todo final es un comienzo.
Palabras escritas, que escritas quedan. Momentos encerrados en palabras y palabras encerradas en momentos.
Ahí radica la magia de las palabras, del sentimiento, del alma que se funde en ellas revelando su verdadero yo.


Todo final es un comienzo.
Quizás mereciera un epitafio tan intenso como lo fueron muchas de las frases que hilaron sus temas. Pero si lo que llega es más y mejor...

Todo final es un comienzo.


martes, 25 de octubre de 2011

¿Creemos para ver o vemos para creer?





Leyendas tenebrosas, rincones oscuros, pasillos tétricos donde las puertas se abren solas, las paredes susurran y se sienten en la piel presencias extrañas. Es la cara más misteriosa de nuestra isla, la de las leyendas negras. Rebosa cientos de historias, algunas curiosas, otras terribles. 
Brujas, fantasmas, barrancos, casas encantadas, lugares malditos...
Lugares como el Barranco de Badajoz, el Hotel rural Finca La Raya o Las Cañadas del Teide, han sido objeto de estudio por curiosos y expertos.
Rincones ocultos y una tradición de curanderos y santeros tras cualquier portal. Remedios caseros y rezos que consiguen aliviar el dolor, el famoso mal de ojo o provocarlo.
Historias que corren de boca en boca y de generación en generación incrementando su trascendencia, su ficción... Como la famosa Casa encantada de la Calle Barcelona de La Laguna, donde un grupo de estudiantes procedentes de la isla bonita, vivió un sinfín de incidentes escalofriantes, inexplicables y perturbadores, que les obligaron a abandonar aquella casa. No obstante, los fenómenos paranormales no cesaron ahí y sus nuevos inquilinos también acabaron por abandonarla y así hasta la fecha, donde la casa encantada permanece deshabitada a falta de un valiente que se rete a ello. 
Las extrañas luces blancas acompañadas de desoladores alaridos que recorren los lavaderos de santa cruz hasta los campitos y que han hecho correr a decenas de personas sin querer mirar atrás... El secreto de los Lercaro, la cueva de las mil momias, el aeropuerto de Los Rodeos, la misteriosa niña de las peras, la de Las Raíces, la infinidad de leyendas y misterios de Hoya Fría...
Escalofríos que te recorren el cuerpo, soplos en la nuca, la sensación de que hay alguien tras tus espaldas... Psicofonías, barridos fotográficos, captadores de energía y expertos en poltergeists que parecen tener las pruebas irrefutables de que esos fenómenos a los que cotidianamente les buscamos una explicación, tienen una respuesta que va más allá de nuestras mentes.
Historias que activan el más profundo terror psicológico en nosotros, que nos asaltan en plena noche como escenas de películas que se grabaron en nuestras retinas y nos impiden levantarnos a ciegas y llegar hasta el baño...
Historias que erizan la piel, que hielan la sangre, que cortan la respiración...
Experiencias sobrenaturales, entes, juegos de güija con final trágico, sombras en pasillos, reflejos en el espejo, sonidos de pasos, de cadenas, muñecas de porcelana que te miran fijamente, payasos de risa maquiavélica, apariciones, voces... Posesiones demoníacas, exorcistas que forma el propio Vaticano... 
¿Realidad o ficción?

sábado, 22 de octubre de 2011

Soñar



Se puede soñar con los ojos abiertos y también con los ojos cerrados.


Lo importante es soñar. Cuando soñamos abrimos la puerta inconscientemente a otra dimensión, una dimensión etérea, incorpórea, mística. Un mundo de ilusión, un mundo de momentos robados al tiempo, momentos que se nos escapan entre los dedos como la fina arena de una playa paradisíaca, momentos que se evaporan incontrolablemente en cuanto abrimos los ojos y nos despertamos.
Soñamos y soñamos que soñamos.
Soñamos en pasado, en presente y en futuro. Somos capaces de volver atrás en el tiempo o adelantarnos a él. Adquirimos sorprendentes super poderes o se merman nuestras fuerzas. Queremos correr y vamos muy lentos, queremos gritar y no nos sale la voz. Sueños incompletos, contradictorios, inconexos, sueños que hay que descifrar, que carecen de coherencia. Y tras ellos queda una dulce o amarga sensación que te acompaña.
Sueños con los que ríes, sonríes, recuerdas, abrazas, amas, te aman... Y en el mismo lugar en el que habitan, existen también los sueños que nos sientan mal, de difícil digestión, que nos arrancan las lágrimas, que nos arrebatan la calma. Sueños insidiosos que se repiten una y otra vez. Sueños que nos regalan una sensación de mensaje no finalizado y horripilantes pesadillas que nos hacen abrir los ojos bruscamente deseando desprendernos del empacho que nos ha causado. Nos remueven, nos sacuden, nos hacen vomitar vivencias que se nos han atragantado y no salen para fuera, sino que siguen ahí, en tierra de nadie, deseosas de ser liberadas.

También se puede soñar despierto, con los ojos abiertos. Hay quien piensa que es una forma de perder el tiempo, pues el día se debe vivir y la noche se debe soñar pero como en casi todo, la clave está en el equilibrio.
Hay una frase que se me quedó grabada hace mucho tiempo:


"Si has construído un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debe estar. Ahora, construye los cimientos debajo de él"


Nuestros sueños conscientes visualizan objetivos, crean ilusiones, alimentan las esperanzas. ¡Qué sería de nosotros si dejáramos de soñar...! La posibilidad de hacer realidad un sueño es uno de los tantos alicientes de la vida. El poder tocarlo, sentirlo, vivirlo, hace que brille con una fuerza sin mesura la ilusión. Si no somos capaces de soñar; no somos capaces de hacer.
Cuando perdemos un sueño, perdemos una parte de nosotros mismos, pero para que éstos no se pierdan y se cumplan, no hay que olvidar estar despiertos. 

jueves, 20 de octubre de 2011

Va de refranes


Dicen que cada cosa a su tiempo pero que el tiempo es oro. Que la paciencia es la madre de todas las ciencias, y que el saber no ocupa lugar. Que más sabe el diablo por viejo, que por diablo porque cuando hay arruga no hay duda. Pero si el tiempo aclara las cosas y todo lo cura y lo muda, que todo lo trae y todo se lo lleva, que más vale tarde, que nunca y no hay que dejar camino por vereda, lo cierto por dudoso, entonces hay que pensar despacio y obrar deprisa. Sin prisa pero sin pausa, porque quien da primero, da dos veces. Pero tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe, que siempre se tropieza dos veces con la misma piedra. Así que vísteme despacio que tengo prisa. Que tiempo pasado traído a la memoria, da más penas que glorias. 

Dime con quién andas, y te diré quién eres. Dime en qué te metes y te diré qué me cuentas. Porque de tal palo, tal astilla. Aunque piense el ladrón que todos son de su misma condición, de puertas para dentro, nunca se sabe, y en casa de herrero, cuchillo de palo. Eso sí, se pilla antes a un mentiroso, que a un cojo. Pero como a cada cerdo, le llega su San Martín, y a buen entendedor, pocas palabras bastan, quien mal anda, mal acaba. Y quien a hierro mata, a hierro muere.

En boca cerrada, no entran moscas, que por la boca muere el pez y a palabras necias, oídos sordos, que es mejor quedarse callado, que abrir la boca y perder un amigo. Porque a buen amigo, buen abrigo y quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Que quien tiene un amigo, tiene un tesoro, pero más vale solo, que mal acompañado, porque amigo que no da y navaja que no corta, si se pierde poco importa. Que dar para recibir, no es dar sino pedir. Así que a amigo reconciliado, un ojo abierto y uno cerrado, que el peor testigo es quien fue tu amigo. No hay mejor espejo, que el amigo viejo, que el buen amigo, mejor que el pariente o el primo, porque si hay trato, amigos pueden ser el perro y el gato y hoy por ti, mañana por mí, que ente amigos, no hay cumplidos, que quien no oye consejo, no llega a viejo, y consejo de quien bien te quiere, escríbelo aunque no lo apruebes, que amistades que son ciertas, siempre puertas abiertas, que amigos como abriles, uno entre miles y amistad fuerte, llegará más allá de la muerte y amistad por interés, no dura porque no lo es.Y ve diciendo la verdad que sin amigos te quedarás, así que lo mejor es ver, oír y callar, que breve habla el que es prudente que de buenas intenciones, está el infierno lleno y en todas partes, cuecen habas.

A cualquier dolencia, el remedio es la paciencia, que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, porque Dios aprieta, pero no ahoga y cuando se cierra una puerta, siempre se abre una ventana. Que un clavo saca a otro clavo, pero cuidado que clavo que saca a otro, doble clavo, que eso de a rey muerto, rey puesto, es un riesgo y quien no arriesga no gana pero quien bien ama, nunca olvida.  
Lo que está claro es que agua que no has de beber, déjala correr, que quien te ama, regresa y quien bien te quiere, te hará sufrir.

A mal tiempo, buena cara, a pan duro, diente agudo. Pero cuando hay hambre, no hay pan duro, y a falta de pan, buenas son tortas. 

Quien siembra vientos, recoge tempestades, así que haz el bien sin mirar a quien, que hombre precavido, vale por dos y más vale poco que nada y más vale maña que fuerza. Pero bicho malo, nunca muere porque patada de yegua no mata caballo. 

La avaricia rompe el saco y quien todo lo quiere de rabia muere, porque a mal vivir, mal morir. Que contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar, que al prójimo quiero, pero a mí primero, que quien en lugar de dar, ofrece, nunca empobrece. Porque quien más tiene, más quiere y quien más quiere todo lo pierde, y no hay que dar si no se puede, que lo barato sale caro, y a árbol caído, todo son piedras.

A quien madruga, Dios le ayuda, pero no por mucho madrugar, amanece más temprano, y a más dormir, menos vivir, que si dejas la cama de día, vivirás con alegría, porque quien se levanta tarde, ni oye misa ni come carne. Que no hay que dejar para mañana, lo que puedas hacer hoy, que la pereza no es pobreza, pero por ahí se empieza, que a buenos ocios, malos negocios, porque puta sentada no gana nada.

Si te vas a Sevilla pierdes la silla, que las ausencias, causan olvidos y a río pasado, Santo olvidado, ojos que no ven, corazón que no siente. Y cuando el gato que no está, los ratones se divierten y donde caben dos, caben tres, que como éramos pocos, parió la abuela. Así que al pan, pan y al vino, vino, que contigo pan y cebolla, que de noche todos los gatos son pardos y te dan gato por libre. Así que más vale pájaro en mano, que ciento volando, que de oportunidades perdidas, está llenita la vida. Y quien se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado.

Nunca es tarde si la dicha es buena, a base de martillar el herrador deja de herrar, a gran pecado, gran misericordia, pero si a algo has de negarte, niégalo cuanto antes, y a lo hecho, pecho. A lo que no puedas, no te atrevas, que errar una y acertar diez, mal acierto es. Que azote y mordedura mientras duele dura y ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido, que dos no discuten si uno no quiere y así come el mulo, así caga el culo.
Y como las palabras se las lleva el viento y del dicho al hecho hay un techo... No hay palabra mal dicha sino mal entendida y si piensas mal, acertarás... Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

jueves, 6 de octubre de 2011

Alzo mi copa


Alzo mi copa por esas miradas que hacen que se escape una sonrisa, por esos ojos que dicen más que las palabras.
Por la ilusión que inunda la vista y centelleen miles de estrellas en ella sintiendo que nada, pueda superar eso.
Por los domingos que se convierten en el mejor día de la semana y los lunes, y los martes y los miércoles, e incluso me atrevería a decir que algún jueves.
Porque lo más sencillo se convierta en grandioso.
Porque un abrazo pueda más que diez mil motivos. Porque las sensaciones buenas apaguen las malas.
Porque siempre quede Flor de Chasna en las bodegas.
Porque sobren los motivos y sea incapaz de explicar algo.
Porque yo sola lo entienda, porque tú solo lo entiendas.
Por haberte conocido, por llegar a conocerte, por seguirte conociendo, porque siempre quede por conocer de ti.
Por las fotos con letras, por la música en el coche.
Por las papas, las batatas...
Por las manos que se funden en otras manos y se sientan perfectas porque encajan magicamente.
Por las ganas de seguir aún habiendo terminado.
Porque se apague un enfado con solo una sonrisa.
Por echarte de menos cuando no te has ido, y no echarte de más cuando aún estás.
Porque me sienta loca, porque te sientas loco.
Porque tu mundo sea mi mundo y mi mundo el tuyo.
Porque soy feliz a tu lado, porque celebro haberte encontrado.

Mi capaz o incapaz




Capaz de que mis dedos se muevan vigorosos y nada bloquee lo que siento.
Capaz de ver con claridad y certeza. Capaz de saber con absoluta firmeza. Capaz de sonreír con cada poro de mi piel, y de encontrar satisfacción donde antes hallaba miedo.
Incapaz de retroceder, de arrepentirme...
Capaz de tocar el piano, de sentarme en él y dejar que las suaves notas acaricien y llenen la estancia, llenen mi casa, me llene... 
Capaz de ver fotos, leer cartas, de pasarle un plumero a los recuerdos.
Incapaz de dejarme arrastrar por la corriente, incapaz de seguir multitudes, de apagarme, de dejar de brillar.
Capaz de disfrutar de ti y de lo que me aportas.
Capaz del capaz o incapaz, de accionar el juego.
Incapaz de perder la sonrisa.
Capaz de reconocer, que en ocasiones, he perdido, pero que gané mucho más al hacerlo.

Capaz o Incapaz


Capaz de admitir que fuiste la peor de las drogas, que me enganché a ti como un yonki a la heroína, que no era capaz de no saber de ti, de no hablar contigo, de no sentir que estábamos bien y que el reto aumentaba la apuesta sin darnos cuenta de cuanto se podía perder.
Capaz de jugar a ese juego sin reglas que iban marcando pautas con cada desencuentro. 
Capaz de añadir más riesgo, cuando así lo exigían los hechos. 
Capaz de seguir teniendo fe, esperanza, de confiar en cuanto se renovaba con cada gesto. 
Capaz de perdonar, de redimirme, de olvidar, de recordar...
Capaz de aceptar decisiones, de digerir el silencio y de callar.
Capaz de lo que quiera, de cuanto quiera y de a quien quiera.
Incapaz de lapidarme en cemento por una apuesta, en lugar de molestar.

domingo, 2 de octubre de 2011

Alma limpia y corazón abierto



Llega en el momento oportuno, cuando tu brillo se ha apagado tanto que piensas que careces de luz, cuando te has desgastado tanto que ya no queda nada de ti. 
Llegas tú, y se rompen las cadenas con un ruido ensordecedor, te liberas y das paso a una euforia repentina que finge ser cautelosa pero que no puede. 
Cuando todo se desbloquea, cuando un mágico poder se acciona y hace que nada vuelva a ser igual, que no vuelvas a ser igual. 
Cuando dejan de existir los interruptores, el stand by, la sensación de estar en el aire.
Eres tú, pero has cambiado, porque has crecido con los acontecimientos, porque has aprendido, has luchado, te has venido a abajo, te has levantado. Conoces el precio de lo verdaderamente importante y lo que te vende el mundo, no te vale. 
Cuando transcurren los días ascendentes, y la firmeza se apodera de ti, cuando vuelves a sentirte, a conocerte, a llenarte, cuando el dolor queda atrás y lo sientes tan lejano que parece que hubieran pasado vidas enteras, eres por fin consciente de todo, ya no hay nudos en la garganta, sentimientos que oprimen tu pecho, ni se retuerce la mente, ni se ensucia el alma...
Volver a disfrutar de lo realmente importante. Poder ser capaz de saborear lo bonito de la vida; la sensación del viento en la cara, el brillo de la luna, el olor a lluvia, a tierra mojada...
Cuando por fin tus pensamientos lideran tus acciones y la mente no es más que un mero instrumento para llevar a la práctica lo que deseamos. Cuando por fin, hay palabras que no se atragantan, y sientes, que puedes escribir sobre ello.
Me llevo lo bueno de aquellos días, de aquel sufrimiento, de estar perdida. Me llevo las lecciones bien aprendidas, el alma limpia y el corazón abierto. 

sábado, 1 de octubre de 2011

Crecer o perecer.



Cambiar, renovarse, crecer. Reciclar ideas, pensamientos, actualizar una base de archivos infinita y mandar a la papelera todo lo que no sirve. El cambio está en uno mismo, empieza por uno mismo y se proyecta a nuestro alrededor. El cambio es ley de vida, el cambio, en sí, es vida.
Las personas cambian cuando son conscientes del potencial que tienen para hacerlo. Pero nadie puede invertir su tiempo inútilmente en cambiar a otros. 
La libertad conlleva no ser esclavos de nuestra propia identidad. Y cuando surge una oportunidad de cambio; hay que cambiar.
Todo cambia, nada es.
No hay mismas situaciones, segundas oportunidades. Porque nada es estático, nosotros cambiamos y cambia nuestra forma de ver las cosas, de sentirlas, de vivirlas, de asimilarlas. Todo cambio comporta cierta melancolía, dejar atrás. Vaciarse para llenarse nuevamente. Temer el cambio, es temer a la vida, porque la vida es cambio. Un cambio prepara otro, y éste a su vez otro y así continuamente. El cambio del cambio.
Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el maravilloso desafío de cambiarnos a nosotros mismos.

Todo fluye, nada se estanca. Se estanca quien quiere hacerlo y no es capaz de aprender, mejorar y crecer.
La no permanencia, lo no estático. 
Cuando una transformación se realiza, trae siempre consigo un cambio gradual en las ideas. Cuando se transforma el pensamiento, cambiamos. Transformarse para renovar la mente, renovar la mente para transformarse.

Buscar justificaciones para todo anclados en la queja nos lleva a alejarnos realmente de lo que queremos por nosotros mismos.
Si crees que puedes o crees que no puedes, estás en lo cierto. Solo cambia quien quiere hacerlo, y todo cambia, cuando lo hacemos. 


viernes, 30 de septiembre de 2011



Todo perece...
Se cierra con un sonoro portazo una puerta 
y se abre discreta una ventana.
Arde un sentimiento a quemarropa 
y graniza con ímpetu la calma.
Se esconde una lágrima, se libera una sonrisa.
Y aguarda siempre, paciente, la esperanza.


martes, 27 de septiembre de 2011

Un libro...






Había llegado el momento de liberar los estantes repletos de la librería que ocupaba gran parte del salón. Uno a uno, aquellos libros, fueron abandonando su sitio y despidiéndose de aquella casa, para  permanecer, por un tiempo, encerrando todas sus historias, moralejas, experiencias, sueños y vivencias, en una caja de cartón.  
El bailar de sus ojos entre los títulos hizo que se detuviera al tropezar con aquel viejo ejemplar que había dejado de tener presente. Sus manos se volvieron inquietas y tuvieron que secuestrarlo de forma inmediata de la librería. Allí estaban nuevamente, los dos; a solas. 
Se quedó inmóvil frente a él y acarició la cubierta con la yema de los dedos, leyó el título en voz alta y asomó a sus labios una profunda sonrisa. Suspiró. Los recuerdos se manifestaron estrepitosamente agitando su mente, eran tantos, que sabía de sobra que desfilarían uno a uno sin pausa en cuanto abriera aquellas tapas duras que lo encuadernaban. Bordeó con sus dedos las páginas amarillentas que se agolpaban en orden, su corazón enmudeció por un instante para recobrar la calma. 
Había pasado tanto tiempo... ¿Cuánto? Ni si quiera ella misma era capaz de contarlo. 
Inspiró y abrió su caja de Pandora. El aroma del papel, un perfume ya conocido para ella y que magicamente la transportó sin titubeos a otra dimensión, hizo que sintiera de un familiar placer henchirse el alma. Cerró los ojos, y al abrirlos, topó de frente con una dedicatoria en tinta negra como el carbón. 
Se dispuso a leerla una vez más como si fuera nueva para ella. ¿Cuántas veces la había leído? Aún era capaz de recitarla de memoria como si todas y cada una de aquellas palabras provinieran de su pluma. Lo cierto es que esas frases cariñosamente hiladas, eran suyas, pues a ella, iban dedicadas. Y volvió a adornar una sonrisa su semblante. Todavía, después de tantos años, seguía siendo un regalo para ella. Todavía, después de tantos años, era capaz de provocarle una profunda sonrisa en su ausencia.


sábado, 24 de septiembre de 2011

El mejor amigo del hombre








Hace tiempo que circula este  anuncio por la red: 
"Doy en adopción dos niños: uno de 14 y otro de 12 años. ¿La razón? porque voy a adoptar un perro y es alérgico a los niños; además me voy de vacaciones y no sé dónde dejarlos. 
¿Estás sorprendido? 
Cada día, docenas de anuncios son publicados en el sentido contrario y esto no le sorprende a casi nadie".

A diario estos animales agradecidos y llenos de cariño son vapuleados por quienes más quieren, a quienes muestran respeto y regalan amor sin pedir nada a cambio.
Quien no ama a un animal no sabe lo que es el amor de verdad, el incondicional, porque de un animal no recibes más que amor. Y ese amor que recibes es tan grande, tan fiel y comprometido, que te da grandes lecciones. Nunca haría lo que muchas personas sí.

Maltratar a un animal es condenarlo a estar atado a una correa en una terraza el resto de su vida con los metros justos para llegar al pienso o a un balde de agua siempre vacío. Es no atender sus necesidades. Es no proporcionarle la calidad de vida que merecen. Es no ser responsable con una vida, con una criatura que siente y padece, que llora cuando te vas de casa y se alegra cuando llegas. Es tirar con fuerza de una correa y hacerle daño. Es proporcionar una patada cuando no hace caso. Es no sacarlo a pasear, es olvidarte de que él sólo te tiene a ti y pasar día sí y día también fuera. Es abandonarlo después de vivir a su lado, como si te desprendieras de algo material, sin tener en cuenta que eres su familia, y que él, sí te ama de verdad. Es usarlo con fines lucrativos, traficar con su vida y la de sus cachorros. 

Si no estás preparado para darle lo mejor, simplemente no lo tengas. Un animal es un ser vivo, no una moda o un accesorio. Conlleva cuidados, cariño, esfuerzo, sacrificio y dedicación.

Un perro no busca grande coches, casas lujosas o ropa de diseñadores. Con agua y comida, estará bien. No les importa si eres pobre o rico, alto o bajo. ¡Dale un pedacito de tu corazón y él te dará el suyo íntegro!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Fe



Igual la fe es negarse a saber la verdad. Igual la fe, ese no ser conscientes realmente de lo que sucede, es lo que nos hace capaces muchas veces de mover montañas.


Puede que en este mundo en el que vivimos, donde nadie se detiene, donde los pequeños detalles pasan desapercibidos, donde los relojes aprietan, donde las relaciones terminan con ETS y la gente enferma de cáncer, puede que en este mundo, la única forma de vivir sea teniendo fe, una fe que consiste en ir dibujando con finos trazos de tinta el mundo que debería ser, el que queremos que sea. Donde las personas se confiesan con otras personas, donde impera el respeto, donde la gente se mira al espejo cada mañana y es capaz de reflejarse del mismo modo en los ojos de los demás.


Tal vez... Quizás...
Nunca nadie debería echarse de menos a sí mismo, vivir una vida sin uno mismo, cerrar los ojos y esperar a que todo pase, sino plantarle cara al viento si es necesario y ponerse su mejor gala para enfrentar lo que venga y vivir cada día sin sentirse enfermo ni prisionero. Siendo capaz de admitir que hay cura y queriendo ser curado.


Puede que lo mejor que pueda hacer alguien por ti, es ser feliz. Puede que esa felicidad que otros transmiten sea la clave de nuestra propia felicidad. Que los silencios digan más que las palabras y que los días vividos nos regalen las ganas de vivir más.


No se vive sin la fe. La fe es la fuerza de la vida y puede que haya más fe en una duda que en miles de creencias.


La fe implica un concepto de eventos o resultados futuros, y se utiliza a la inversa como una creencia no apoyada en una prueba lógica o evidencia material.


Yo sólo puedo definirla en tres palabras: Todo irá bien.

A fin de cuentas si perdemos la fe, lo perdemos todo... Porque la fe, es como la esperanza; un antiséptico del alma.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Con acento canario



Con un jilorio tremendo por el pelete que hacía, enchumbado hasta el cogote y con el pelo rebujado, me metí en un guachinche a jalar, de esos donde te sirven entullo, te enyugas, te pegas un buche de vino para que baje la beterrada, el bubango y las papitas guisadas con el cherne. Y si el mojo te pica en las bembas, nada mejor que una pelota de gofio de millo o un fisco de bizcochón para acabar abollado, tanto que, a veces, te arrojas.

Al llegar me encontré con una chocha que no veía desde hace fleje de tiempo y me tenía con la mosca detrás de la oreja. A punto estuve de virarme y plantarle el machango cuando me soltó que todo este tiempo se lo había pasado haciendo rosquetes, pachangas, truchas y frangollos para sacarse perras para la guagua y sus cosas. Le metí un pellizcón y le dije que sabía que era una novelera y que no me viniera con pufos que yo no era ningún totufo como el singuango del hermano. Como era de esperar, lo porfió todo.

Alegamos sin parar mientras nos jincamos una cuartita, un plato de cotufas y algo de pan bizcochado y queso. Me largó que se había trabado con un godo, después de haber acabado con el grifiento de su ex, que en el fondo era un guanajo. Me enseñó una foto que tenía de él en el móvil, me dio un jeito al virar el cuello para golifiarla y me quedé más jeringado al verle la jocica, pues era un guirre. La chicharrera empezó con relajos y yo me estaba arregostando cuando me di cuenta que si el penco de mi novia me trancaba allí escarranchado, me iba a meter una azotaina, así que me até las ligas de los tenis y me dejé de tanta machangada, tenía que salir por patas porque ya estaba medio petudo y tenía un papeo a la noche. Nos las ajeitamos para ir en la moto, aunque estaba chispeando, y la choni, como le pasó un folelé al lado, se metió un partigazo contra el piche. La acompañé hasta el chaplón y me fui enseguida porque había un guanchisley tocándome la pita.

Con tanto pastel se me fue el baifo y llegué tarde a recoger a la piba que me recibió en cholas, con un vestido canelo arrequintado que le marcaba las bañas, y con un par de zapatos que le quedaban chicos en la mano. Le pedí que no fuera arrastrada y que se dejara las cholas que hacía calufo, pero ella insistía en parecer un arretranco y antes que alcanzar una cuerada no le insistí más, eran sus ñames y si luego le fastidiaban los ñoños era cosa suya. Como siempre salió el cachanchán de su padre a saludarme con una cachetada que me dejó esmochado.

Llegamos y aquello estaba lleno de velillos, me dieron ganas de tirarle un berolo a más de uno y dejarlo cambado, pero el boncho valía la pena y estaba botado que lo pasaríamos bien con la parranda. La chafalmeja de mi exnovia estaba allí, así que a la piba le dio un yeyo, me metió un boquinazo toda coneja desde que la vio para marcar el terrero como si yo fuera un pajuato que no me estaba dando cuenta de sus bisnes. Así que desde que pude me piré, le busqué el despiste como en los cochitos locos y me fui a dar una vuelta. El sitio estaba guapo y adornado con un montón de cachivaches. Conocí a un cambuyonero y a su cáncamo y me eché las risas hasta que empezaron a pasar el escobillón para echarnos de allí.

La piba me esperaba fuera medio jareada porque se lo estaba pasando fule y quería arrancar la penca. Me recordó la chuletada que teníamos el domingo y que no me olvidara de los creyones y los boliches para que los chiquillos se entretuvieran y no dieran la lata. Se puso a alegarme para que estuviera allí como una puncha y no fuera gandul.


Llegué al chozo en un periquete, empenado como una puerta y engurruñado, pasé el fechillo y me tiré en la cama a leer un colorín para olvidarme de todo el tinglado hasta que me dejase dormir.


martes, 30 de agosto de 2011

El príncipe azul



Y si el príncipe azul no hubiera aparecido galopando en su caballo... Si no hubiera existido un beso que despertara a la Bella durmiente... ¿Se habría quedado dormida para siempre? ¿Habría dormido Blancanieves eternamente? ¿O se habría despertado, escupido la manzana envenenada, remangado sus ropajes, buscado un trabajo, un piso coqueto y contratado un seguro que cubriera su futura inseminación? ¿Habría llegado a morder la manzana o su bagaje e intuición lo habrían evitado? ¿Se habría adelantado a los hechos y contaría con la pócima mágica para despertarse del eterno sueño o habría dejado su vida en manos del príncipe azul?
Un mundo aparentemente preparado para que las mujeres podamos "existir" sin los hombres. Donde supuestamente podemos alcanzar altos cargos equiparados en salario y reconocimiento. Donde podemos comprar o alquilar un inmueble sin que la casera piense que hemos perdido la cabeza. Donde podemos ser madres sin un semental a nuestra vera. 
Un mundo ideado para que no nos afecte "la carencia" de estar solas. 

La realidad es esta.
Si un hombre es espontáneo y tiene un gesto audaz, es romántico. Si lo hace una mujer, está desesperada.
Un hombre progresa sin que nadie cuestione nada. Si una mujer lo hace, es trepa, se tira a alguien o son sus propios jefes quienes sacan a relucir una especie de estigma; la maternidad.
¿El príncipe azul es el culpable de ese "estancamiento"? ¿Es posible que las mujeres avancemos y tengamos el futuro que deseamos tener, siendo tan presente en esta sociedad, ese cuento del príncipe azul?

¿Y qué hay del príncipe azul? ¿Acaso basa su vida en rescatar a una damisela en apuros?
¿Es perfecto? ¿Y qué o quién dicta lo que implica o significa la perfección? Se supone que es el correcto, pero ¿sabe alguien en realidad quien es el correcto? ¿Y cómo lo sabes? ¿Hay señales, fuegos artificiales, galletas de la suerte en las que lees el mensaje? ¿Cómo saber quién es el correcto para ti? ¿Cómo identificar a ese príncipe azul? ¿Lo identificas porque estás cómoda, o esa comodidad demuestra que no hay fuegos artificiales?. Si titubeas cuando te pide matrimonio... ¿No es el adecuado? ¿Es ese titubeo una muestra de lo impresionante que es para ti y lo ansiosa que estás por compartir el resto de tu vida a su lado? ¿Es temor al compromiso? ¿Es necesario el compromiso?.

¿El príncipe azul entiende que trabajes y que después de un duro día te apetezca tomar algo con tus amigos en lugar de volver a casa? ¿Acepta los espacios o es codependiente? ¿Sabe que la relación más emocionante, difícil y significativa de todas es la que se tiene con uno mismo? ¿Puede querer un final distinto al fueron felices y comieron perdices? ¿Es posible no casarse con el príncipe azul sin que se sienta despreciado y cambiar el menú declarándote vegetariana?
¿Se puede ser infeliz junto a él? ¿Es posible no amar al príncipe azul, al perfecto, al correcto? ¿Sería éste capaz de pedirnos que renunciáramos a una parte de nosotras mismas para construir algo juntos?

No se debería tener que sacrificar quien se es solo porque otra persona tenga un problema con ello. Quizá algunas mujeres no estemos hechas para ser "damiselas en apuros". Quizá solo necesitamos correr libres hasta que encontremos a alguien igual de salvaje que corra con nosotras. Tal vez, todos esos cuentos deban rescribirse: "él no la rescató y ella no era tan lerda como para dejarse engañar o esperar que un príncipe enmendara sus errores, la liberase del dragón, solucionase sus problemas, pues ella era capaz de solucionarlos solita". Tal vez el verdadero final de esos cuentos deba ser un: "Y ya eran felices por sí mismos antes de conocerse, pero al hacerlo compartieron esa felicidad, él no la rescató, ni ella necesitaba que lo hiciera. Celebraron haberse conocido y compraron una thermomix".