Welcome!
Eres lo que escribes, eres como escribes. Y lo que copias, es lo que te gustaría ser.
Muchas veces solo necesito escribir, y visto con palabras pensamientos, libero una idea, un sentimiento hermoso que me parece bonito reflejar, una historia que se asoma a mi mente y que necesita ser contada, el reflejo de mi alma...
Le doy a lo que veo el toque de lo que me hace sentir volviéndolo mágico a mis ojos.
Frases que se inspiran en la sensación de libertad que siento cuando el viento revuelve o acaricia suavemente mi pelo, cuando paseo a solas, cuando saboreo un buen libro, cuando la sonrisa de alguien a quien quiero me llena, cuando el gesto de un pasajero en el tranvía me llama la atención, cuando juego a imaginarme cómo serán las vidas de los desconocidos que pasan ante mí, cuando el comienzo de un nuevo día de por sí me hace feliz, cuando saboreo cada instante y soy consciente de los detalles que hacen que cada día sea único e irrepetible.
Cuando llega la inspiración y me obliga a rendirme ante ella, cuando me siento en la arena a contemplar el mar, cuando el sol broncea mi piel, cuando mi vista se recrea ante una nueva imagen, cuando mi mente da paso a la imaginación y se pierde: en esos momentos, todo se para, y solo existimos; yo, y las palabras.
Sabes que lo sé,
sientes que lo siento.
Miras porque quieres,
buscas porque anhelas.
Callas porque finges,
niegas porque mientes.
Caminas sin rumbo,
te pierdes...
Te enredas por inercia
Juegas sin reglas
Me atropellas con preguntas
Te callo sin respuestas.
Huyes con motivo,
huyes sin él.
Huyes.
Te acercas con miedo
Mides las palabras
Cuentas los momentos
Racionas el cariño
Mendigas.
Mendigo.
Das cuando no quieres
Codicias lo que no puedes
Pierdes lo que nunca fue tuyo
Arremetes.
Te detienes.
Observas.
Te paras.
Vuelves.
Te arrepientes.
De estar conmigo,
de estar sin mí.
Vuelves a perderte.
Quieres que te quiera,
niegas que me quieres.
Te regalas.
¡Qué poquito te quieres!
Deseas controlar lo incontrolable
Te invade el capricho
Eres incapaz de saciarte
¡Suéltate!
¡Suéltame!

Un viento suave, una leve brisa que despierta tras los fulgores del amanecer y que apenas hace que se muevan las hojas. Pasea, simplemente pasea con ritmo sigiloso entre las calles. Refresca los sentidos y yace sereno al pie de las aceras. Pasa desapercibido entre los transeúntes. Nadie habla de él. No es el protagonista del día, tampoco lo fue de la noche. Pero ante la ausencia de su leve silbido, lo echan en falta e imploran su presencia, que no llega, que tarda...
Se enfada, y sus ráfagas hacen acto de presencia sin previo aviso. Su sonido estalla y rompe con la tranquilidad de un sólo golpe y asusta a su paso. Hace que las copas de los árboles se doblen tanto que impresione al verlo. Que mi pelo se enmarañe mientras mis dedos tratan de sujetarlo sin tino. Ese viento que todo lo puede, que arrastra a su paso todo lo que toca. Que corre impaciente, que grita: "¡Estoy aquí!".
Viento indomable que por más que te esfuerces, jamás puedes apresar, jamás consigues doblegar, jamás logras reducir.
Eternamente libre.
Espíritu rebelde.
Ingobernable, inapresable.
Intangible y a la par poderoso.
Invisible y a la vez presente en todas partes.
Nada puede someterlo.
La rebeldía; su naturaleza, el carácter; su esencia.
¡Quién fuera viento!
Bailó al son de la música, sintió el calor de la familiaridad recorrer su cuerpo. Prendió una cerilla, encendió el fuego. Se vió reflejado en sus pupilas, la sintió cerca, la sintió lejos...
Quiso adelantar los relojes para que llegara el momento. Le embargó la ansiedad, las ganas, el miedo...
Pintó bonitas imágenes entre sus pensamientos. Imaginó en presente, imaginó en futuro.
Aprendió a vivir con los ojos cerrados y a soñar con los ojos abiertos.
Alzó la mano y tocó la luna.
No podía creerlo...
Corrió deprisa, inventó obstáculos, levantó muros...
Olvidó el principio, se proclamó a sí mismo dictador de los hechos.
Traicionó la verdad, sucumbió a la mentira.
Se entregó a lo fácil haciéndolo difícil.
Y en medio de aquel huracán, por fin se quedó quieto. Reflexionó en voz alta, encontró el silencio. Se dio cuenta de que hay palabras que no consigue llevarse el viento.
Y se dijo: "shhhhhh, ¡es un secreto!".
A veces...
Soñar implica abrir los ojos
Caminar, salir corriendo
Amar, dejar de hacerlo
Olvidar, tener presente
A veces...
Las preguntas son respuestas
Los silencios, palabras
La compañía, soledad
La tormenta, calma
A veces...
Lo que menos esperas, es lo que sucede
Lo imposible, posible
Lo usual, desconocido
Lo que sabes, lo que callas
Lo evidente, una farsa
A veces, pero sólo; a veces.
"Un día te paras en medio de todo y te das cuenta de que vas a toda velocidad para no ver lo que te rodea.
No quieres verlo.
Sólo quieres salir corriendo del sitio en el que estás.
Y de pronto, algo se acciona.
En ese momento sabes que las cosas van a cambiar.
Lo miras, te mira.
Ya han cambiado.
A partir de ese momento ya nada volverá a ser igual.
Nunca.
Y cuando eso ocurre, lo sabes.
Vuelas.
Pero hay un momento en el que el camino se bifurca.
Cada uno toma una dirección pensando que los caminos se volverán a unir.
Desde tu camino ves a la otra persona cada vez mas pequeña...
Y te dices: No pasa nada, estamos hechos el uno para el otro. Al final estará él, ella...
Pero al final solo ocurre una cosa: llega el invierno.
De pronto comprendes que todo ha terminado.
De verdad.
Ya no hay vuelta atrás.
Lo sientes.
Justo entonces intentas recordar en qué momento comenzó todo y descubres que empezó antes de lo que pensabas.
Mucho antes.
Y es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de que las cosas sólo ocurren una vez.
Y por mucho que te esfuerces ya nunca volverás a sentir lo mismo.
Ya nunca tendrás la sensación de volar".
Soy lo que digo, lo que pienso, lo que sueño, lo que me gusta, lo que me disgusta, lo que quiero, a quien quiero, a quien no quiero.
Detesto la altanería, la soberbia, a quienes se creen en posesión de la verdad absoluta. Lamento las injusticias, me irrita la prepotencia.
Me río de mí misma, con mis amigos y sonrío cuando algo o alguien me provoca una sonrisa. No regalo mi tiempo y cuido mucho a qué y a quién se lo dedico.
Soy mis aciertos, mis tropiezos, mis enfados, mis alegrías, mis penas, mis glorias, mi presente, mi pasado.
Soy contradicción en estado puro. Me encanta envolver regalos, los envoltorios bien hechos, llenos de detalles, el papel plegado que busca un adorno, pero sin embargo, sé que lo realmente importante no es eso. Soy valiente y cobarde. Puedo escalar la montaña más alta y sin embargo saltar de pánico ante un insecto desagradable. Capaz de muchas cosas, incapaz de muy pocas.
Adoro mi espacio, mi libertad, mi soledad, mis momentos. No permito que nada ni nadie marque mis ritmos, en qué o quiénes invierto mi tiempo.
No me halagan los piropos, no me compran los regalos. No me doy por aludida si no me aluden directamente, no soy sutil, soy directa.
Aborrezco las definiciones, pues tratan de encerrar mucho en pocas palabras y todo lo que suponga encerrar, me agobia. No mido las palabras y no me gusta que midan las mías. Me indignan las personas que las utilizan fuera de contexto para echarlas en cara, para desprenderlas de su significado y hacer que vuelen sin sentido en medio de un huracán.
Critico a los míos a la cara y los defiendo con uñas y dientes a las espaldas.
No cedo cuando alguien se obceca. Agradezco un consejo, valoro la sinceridad y la honestidad pero no tolero que me den lecciones.
Toco el piano, leo mucho, escribo, me encanta viajar, pasear con mi perro... Soy en lo que invierto mi tiempo.
Me asusta el mero sonido del mar agitado de noche, la espuma de las olas en la arena cuando el cielo queda cubierto por un manto negro. Los caminos oscuros que no sé a dónde me llevan y las copas de los árboles tan altos y frondosos que no me permiten ver el cielo.
No juzgo, no sentencio, no condeno. Aún sigo creyendo en la humanidad, en las personas, en las buenas intenciones, en la inocencia...
No llevo a cuestas un saquito de reproches, si perdono olvido y si olvido no recuerdo.
Prefiero un abrazo a una larga conversación, mirar a los ojos que entregar palabras, escribir a hablar, pasear a correr, vivir...
Me gusta pasar inadvertida, me inquieta quien pretende llamar la atención.
No soporto la mentira, la falsedad, la hipocresía. Las personas que se creen todo lo que les cuentan, que jamás conceden el beneficio de la duda, que emiten juicios de valor y se entregan a las habladurías.
Me gusta ir a mi aire. No soporto la dependencia.
Soy feliz por mí misma, mi felicidad no está en manos de nada ni de nadie. No necesito accesorios para llevar una vida mejor, no preciso de extras lujosos para sonreír.
Compadezco a quien miente a los demás porque en realidad se miente a sí mismo.
Temo al cobarde y al mediocre pues es a quien su ineptitud le lleva a jugar sucio.
Soy lo que hago, cuanto deshago, lo que admiro, a quien admiro.
Soy como soy y soy lo que soy.