Dime con quién andas, y te diré quién eres. Dime en qué te metes y te diré qué me cuentas. Porque de tal palo, tal astilla. Aunque piense el ladrón que todos son de su misma condición, de puertas para dentro, nunca se sabe, y en casa de herrero, cuchillo de palo. Eso sí, se pilla antes a un mentiroso, que a un cojo. Pero como a cada cerdo, le llega su San Martín, y a buen entendedor, pocas palabras bastan, quien mal anda, mal acaba. Y quien a hierro mata, a hierro muere.
En boca cerrada, no entran moscas, que por la boca muere el pez y a palabras necias, oídos sordos, que es mejor quedarse callado, que abrir la boca y perder un amigo. Porque a buen amigo, buen abrigo y quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Que quien tiene un amigo, tiene un tesoro, pero más vale solo, que mal acompañado, porque amigo que no da y navaja que no corta, si se pierde poco importa. Que dar para recibir, no es dar sino pedir. Así que a amigo reconciliado, un ojo abierto y uno cerrado, que el peor testigo es quien fue tu amigo. No hay mejor espejo, que el amigo viejo, que el buen amigo, mejor que el pariente o el primo, porque si hay trato, amigos pueden ser el perro y el gato y hoy por ti, mañana por mí, que ente amigos, no hay cumplidos, que quien no oye consejo, no llega a viejo, y consejo de quien bien te quiere, escríbelo aunque no lo apruebes, que amistades que son ciertas, siempre puertas abiertas, que amigos como abriles, uno entre miles y amistad fuerte, llegará más allá de la muerte y amistad por interés, no dura porque no lo es.Y ve diciendo la verdad que sin amigos te quedarás, así que lo mejor es ver, oír y callar, que breve habla el que es prudente que de buenas intenciones, está el infierno lleno y en todas partes, cuecen habas.
A cualquier dolencia, el remedio es la paciencia, que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, porque Dios aprieta, pero no ahoga y cuando se cierra una puerta, siempre se abre una ventana. Que un clavo saca a otro clavo, pero cuidado que clavo que saca a otro, doble clavo, que eso de a rey muerto, rey puesto, es un riesgo y quien no arriesga no gana pero quien bien ama, nunca olvida.
Lo que está claro es que agua que no has de beber, déjala correr, que quien te ama, regresa y quien bien te quiere, te hará sufrir.
A mal tiempo, buena cara, a pan duro, diente agudo. Pero cuando hay hambre, no hay pan duro, y a falta de pan, buenas son tortas.
Quien siembra vientos, recoge tempestades, así que haz el bien sin mirar a quien, que hombre precavido, vale por dos y más vale poco que nada y más vale maña que fuerza. Pero bicho malo, nunca muere porque patada de yegua no mata caballo.
La avaricia rompe el saco y quien todo lo quiere de rabia muere, porque a mal vivir, mal morir. Que contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar, que al prójimo quiero, pero a mí primero, que quien en lugar de dar, ofrece, nunca empobrece. Porque quien más tiene, más quiere y quien más quiere todo lo pierde, y no hay que dar si no se puede, que lo barato sale caro, y a árbol caído, todo son piedras.
A quien madruga, Dios le ayuda, pero no por mucho madrugar, amanece más temprano, y a más dormir, menos vivir, que si dejas la cama de día, vivirás con alegría, porque quien se levanta tarde, ni oye misa ni come carne. Que no hay que dejar para mañana, lo que puedas hacer hoy, que la pereza no es pobreza, pero por ahí se empieza, que a buenos ocios, malos negocios, porque puta sentada no gana nada.
Si te vas a Sevilla pierdes la silla, que las ausencias, causan olvidos y a río pasado, Santo olvidado, ojos que no ven, corazón que no siente. Y cuando el gato que no está, los ratones se divierten y donde caben dos, caben tres, que como éramos pocos, parió la abuela. Así que al pan, pan y al vino, vino, que contigo pan y cebolla, que de noche todos los gatos son pardos y te dan gato por libre. Así que más vale pájaro en mano, que ciento volando, que de oportunidades perdidas, está llenita la vida. Y quien se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado.
Nunca es tarde si la dicha es buena, a base de martillar el herrador deja de herrar, a gran pecado, gran misericordia, pero si a algo has de negarte, niégalo cuanto antes, y a lo hecho, pecho. A lo que no puedas, no te atrevas, que errar una y acertar diez, mal acierto es. Que azote y mordedura mientras duele dura y ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido, que dos no discuten si uno no quiere y así come el mulo, así caga el culo.
Y como las palabras se las lleva el viento y del dicho al hecho hay un techo... No hay palabra mal dicha sino mal entendida y si piensas mal, acertarás... Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.
Y como las palabras se las lleva el viento y del dicho al hecho hay un techo... No hay palabra mal dicha sino mal entendida y si piensas mal, acertarás... Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario