Capaz de jugar a ese juego sin reglas que iban marcando pautas con cada desencuentro.
Capaz de añadir más riesgo, cuando así lo exigían los hechos.
Capaz de seguir teniendo fe, esperanza, de confiar en cuanto se renovaba con cada gesto.
Capaz de perdonar, de redimirme, de olvidar, de recordar...
Capaz de aceptar decisiones, de digerir el silencio y de callar.
Capaz de lo que quiera, de cuanto quiera y de a quien quiera.
Incapaz de lapidarme en cemento por una apuesta, en lugar de molestar.

Capaz... jejejeje
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