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domingo, 21 de agosto de 2011

Algunas personas buenas. Segunda Parte.


Una persona que se cree buena:


"Te desprecio, te hago daño sin sentido, busco la forma de irritarte, me enfado porque no me das lo que deseo, porque no me dices lo que quiero oír, pero no lo admito, no lo demuestro, simplemente, te hiero a consciencia, te castigo, te dejo sola...
Me olvido de quién eres, de lo que hemos compartido, de lo que te pasa, de lo que te preocupa, de lo sincera que has sido conmigo, de lo que viene mañana. Pero... Soy bueno. Me considero bueno porque a veces hago cosas por otras personas sin esperar nada a cambio, o porque alguna vez que otra he soportado algo que alguien no habría hecho, porque no te pego, porque no te insulto, porque no te he chocado el coche cuando me lo has dejado, porque te presento a mis amigos, a mi familia... Soy bueno. Y lo soy contigo porque te quiero, porque te he aguantado muchas cosas, porque he estado a tu lado en algún momento malo, porque no te he sido infiel y podría serlo. Porque no salí corriendo cuando me contaste aquello. Por eso soy bueno. Me considero diferente al resto, especial, y soy bueno".


"Voy a misa todos los domingos, soy una buena esposa, no dejo a mi marido hablar en público para que no quede en ridículo, lo hago por él. Soy una buena esposa, voy a la compra, limpio la casa. Él me marea con sus aficiones y yo, aunque no las entienda, trato de escucharlo. Cuido de que telefonee religiosamente a sus hermanos, a su familia que está lejos, y plancho todas sus camisas. Soy tan buena... Tengo cuatro hijos, son lo más importante en mi vida, los quiero como son, estoy muy orgullosa y presumo de ellos ante mis amigas, de sus bodas, de mis nietos. Los he educado bien, saben que el matrimonio es para toda la vida y que esas lágrimas que derraman por creerse infelices no son más que malas rachas, el matrimonio es para toda la vida. Deben hacer cuánto yo diga y de la forma que yo diga. Es lo que toca, pues soy su madre y hacer lo contrario es ser un mal hijo. Critico sus amistades sin conocerlas bien, sólo me importa que lleven la vida que yo he elegido para ellos y no falto un domingo a misa. Estoy en un grupo eclesiástico, ayudo a otras personas que lo necesitan. ¡Soy tan buena!".


"Soy un buen amigo, siempre estoy ahí, si tengo que ir a donde sea, voy, y te recordaré continuamente haber ido, si tengo que preparar una gran cena, la hago, y haré saber lo costoso que fue, si tengo que comprar regalos, los compro, eso sí, siempre alardeo de los ceros que conllevan, no vaya a ser que la otra persona no se haya dado cuenta de lo mucho que me he gastado. Pero no lo hago por los demás, lo hago por mí, para sentirme bien, para sentirme querido, para sentir que tengo personas a mi alrededor. Y realmente cuando me necesitan, no estoy.
Todo lo veo, lo juzgo, lo sentencio y lo valoro según mi visión, no me gusta nada tener que ponerme en la piel de los demás, es aburrido. Me aburre mucho cuando alguien me cuenta algo suyo y empiezo a hablar de mis cosas, son más interesantes, son más importantes.
Cuando estoy hablando con muchas personas y empiezan a contar cosas, siempre alzo mi voz por encima, los atropello hasta que todo el mundo me preste atención. Tengo mucha necesidad de atención. La verdad es que tengo mucha necesidad de que la gente me quiera y me de cariño y si para eso tengo que contar alguna mentira, pues la cuento. Son mentiras piadosas, para dar un poco de pena o ser el centro de atención. No importa si con esas mentiras dejo mal a otras personas, en ese caso es mejor, porque cuanto más degrade a alguien, más luciré yo y se evidenciará lo buena persona que soy. La verdad es que no me quiero mucho, si no, sabría que no es necesario hacer nada de eso para que los demás me quieran."


"No conservo ninguna buena amistad de cuando era pequeña, ni del instituto, ni de la Universidad, ni de mis anteriores trabajos. Nadie me ha entendido nunca, siempre he esperado más y me han fallado.
Cuando conozco a alguien que me lo da todo sin pedir nada a cambio, pienso que esta vez sí, y le grito a todo el mundo la nueva amistad que tengo pero... ¡Siempre me decepcionan! No entiendo el por qué.
Yo sólo quiero una amiga íntima, de esas que se ven en las películas, a la que le cuentas todo, con la que haces de todo, que te guarda secretos, te acompaña a donde quieras ir y te regala cosas porque sí.
Alguien a quien poder controlar y manejar a mi antojo, que dependa de mí para todo, que no sea nada sin mí, que me necesite, que haga lo que le pido sin cuestionarse nada porque mi amistad es más valiosa que ella misma. Alguien que me demuestre lo importante que soy a base de ir en contra de su propia voluntad, de anularse y convertirse en una extensión de mí misma. Alguien que el día de mi boda me haga el mejor regalo, que me acompañe a comprar hasta el último detalle, que me asesore, que se desgaste, que me preste su joya familiar como si de una hermana se tratara, pero que si la pierdo o la rompo, ni si quiera se ponga triste o me pida que la repare. Soy demasiado buena y por eso no consigo encontrar una amistad que esté a mi altura".


"Nunca tengo dinero. Siempre me va mal en el trabajo, siempre tengo problemas con mi pareja, siempre me dejan... Nada es culpa mía, simplemente, tengo muy mala suerte. Me quejo, me quejo mucho, en realidad, solo me quejo. Soy una víctima, siempre trato bien a los demás y ellos me tratan mal a mí. Si yo quiero tanto a las personas y soy tan buena, no entiendo por qué me pasa esto.
Siempre me pasa lo mismo, siempre hago lo mismo. Pareciera que el mundo entero conspirara en mi contra para que fuera infeliz y yo, soy tan buena".


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