Le dijo adiós y sus ojos se llenaron de verdad. Dijo adiós, pero quería decir quédate. Su sentido común le obligó a tragarse aquellas palabras pues la contradicción era una constante, un sin vivir, un complejo acertijo que podía resolverse de múltiples maneras. Una historia sin principio que necesitaba un final.
Llevaban demasiado tiempo o tal vez, muy poco, dejándose arrastrar por aquel sentimiento indeterminado e inconfesable que podía dar tanto de sí aún, que agotaba.
Eran la noche y el día, el día y la noche. Iguales, distintos. Aquel sentimiento les quedaba grande.
No esperaban encontrarse y así lo hicieron, no esperaban que en el mundo existiera alguien capaz de tambalear los firmes cimientos de la vida que cada uno se había construido con tanto esfuerzo. La independencia que adoraban se desvanecía por momentos con la necesidad imperiosa que atraía sus cuerpos.
No estaban preparados, no querían estarlo. Todavía distaban mucho de aquel momento. Pero el momento había llegado. Llegaba para negarlo, para engañarlo, para ocultarlo. Y cuanto más empeño ponían, más se dilataba haciendo un enorme agujero en sus vidas. Evidenciando que aquel tren parado se pondría en marcha, con o sin ellos.
Todo parecía nuevo y sin embargo, sabían de sobra cuanto acontecía. Y prepararon sus armas para luchar contra aquello hasta dejarse la vida si era necesario. Él la quería, pero no quería quererla. Ella lo amaba, pero se negaba a amarlo.
Euforia repentina y miedo. Abandonarse a merced de otro que no fuera uno mismo en pro de un sentimiento era intolerable para cualquiera de ellos. No se querían, se amaban. Y por momentos llegaron a odiarse por negar lo mucho que los ataba.
Se engañaron durante días, semanas, meses. Se negaron a llamar aquello por su verdadero nombre y a solas, alguna vez, sucumbieron ante los encantos de la mágica palabra.
Se entregaron a aquella guerra no declarada en cuerpo y alma. Y cuanto más crecía aquel sentimiento, más se alejaban.
Ella se fue, y él dejó que se marchara.

Me encanta, me siento muy identificada :-)
ResponderEliminarQué bonito... :-)
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