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viernes, 15 de julio de 2011

Opiniones

Escribí sobre este tema hace tiempo, pero... ¡Ahí va eso!




Pues como todo, contradicción. No quieres atarte, entregarte, hablar de hipotecas o de compromiso, hasta que no llega la persona que hace que todas esas cosas se miren desde otro punto de vista y dejen de sonar tan mal en tu cabeza. Incluso puede que tropieces con esa persona sin darte cuenta y no estés en el momento idóneo. Y no se trata de aferrarse a la turbia idea de: "el tren solo pasa una vez" o peor aún, "sí, te encontré, ahora espera un poco que tengo que vivir la vida y ya si eso te voy a buscar luego".
Habrá personas para las que el fin último de su existencia sea pasar por una vicaría y lucir una bonita alianza en su dedo anular, tener descendencia y una pesada hipoteca que pagar todos los meses durante cuarenta años. ¿Qué más dará?. Quien no cree en la Iglesia, no debería pasar por ella, a quien le preocupa que pase algo y su pareja quede cubierta, contratará un seguro, quien no crea en la propiedad privada, vivirá de alquiler... 


Todas las formas de entender, valorar y vivir las relaciones, son igualmente respetables. La cuestión no es esa, la cuestión es conjugar el verbo vivir y allá cada uno con sus creencias y el respeto o importancia que a éstas les conceda.


No creo que la felicidad de una persona esté en manos de algo o de alguien.
No creo en la dependencia, en la anulación, en el chantaje emocional, en los celos...
No creo en la intimidad con un desconocido. Creo que hay que desconocer a la personas de cuando en cuando.


Creo en la libertad, en la honestidad, en la sinceridad, en la grandeza que implica la palabra AMOR. 
Creo que dos personas jamás se encuentran por casualidad. 
Creo que, que dos personas conecten, es sumamente difícil.
Creo que el que alguien te entienda y lo entiendas, es más un sueño que una realidad.
Creo que sentirlo y que la otra persona también lo sienta, es poco probable, pero no imposible.


Si apartara el capricho, el deseo, la pasión, la atracción, la ternura, el cariño, la necesidad, el afecto, la complicidad, la química, las hormonas, la admiración, y un largo etc. podría clasificar los tipos de "relaciones" que a día de hoy se viven.Y si los unes todos, tienes AMOR. Y afortunado quien se tropieza con alguien en la vida capaz de provocar tantos sentimiento en él. Capaz de revolucionar sus ideas, sus pensamientos y vuelva patas arriba su vida entera al tiempo que la llena de tranquilidad, de paz, de armonía... Porque ese sentimiento común y pocas veces alcanzable, dista mucho de un "me gusta".


Adictos al chispazo inicial que se aburren en cuanto miran en otra dirección y cuando la química de su cerebro los abandona corren en busca de un nuevo chispazo.
Las personas desconfiadas que vivieron una mala experiencia y se niegan a desprenderse de tan pesada carga.
Quienes pagan sus iras y frustraciones con la otra persona.
Para quienes conjugar el verbo amar implica que la otra persona se convierta en un objeto de su propiedad.
Quien se refugia en relaciones cortas por no quedarse ni un instante a solas consigo mismo y que no las alarga por temor.
Quien piensa que socialmente estar solo está mal visto y es un símbolo claro de que algún defecto ha de tener, que si está solo es por algo o simplemente, en su círculo, estar solo le resta estatus.
Personas cuya autoestima debe ser vanagloriada constantemente con un desfile de hombres o mujeres por su vida.
Para quienes caminar junto a alguien se convierte en el eje de sus vidas y ya no existe la palabra soledad y todo han de hacerlo con esa persona.


Al final todo versa sobre lo mismo. Personas.


Y en este tema me vuelvo radical.


Las personas vivimos etapas, etapas en las curamos nuestras heridas de guerra ocasionadas en la dura batalla de vivir. Nos suceden cosas, buenas, malas... Nos equivocamos, nos caemos, nos levantamos, nos herimos, nos maltratamos, nos desgastamos, nos olvidamos... Pero quien aprovecha la herramienta de la inteligencia sabe que la decisión más acertada es dejar atrás lo malo, quedarnos con lo bueno, aprender todo lo que sea posible aprender de la experiencia vivida y seguir adelante sin arrastrar miedos, reproches, recelos...


Solo siendo libres, se puede amar.


Y aquí enlazo lo que en su día escribí:



Vivimos en un mundo en que el amor en mayúsculas se ha desvirtuado tanto, que ya se distingue entre que alguien te guste, te atraiga, lo quieras, tengas sentimientos, estés enamorada o lo ames. Me hace muchísima gracia cuando escucho todas esas definiciones y categorías que se crean las personas para... ¿Para qué? 
Los sentimientos nacen, surgen, se reproducen, se transforman, se alimentan y a veces, se mueren. Pero el amor, es el AMOR.  
Esa chispa, esa embriaguez con fecha de caducidad es tremendamente poderosa, incontrolable, irrefrenable, divertida. Pero, ¿que queda después? Pues el amor. 
Amar a alguien durante toda una vida, es amar.  El enamoramiento es limitado, te ciega, te obnubila y distrae, el amor es lo que queda tras él, la realidad, la autenticidad, los defectos, las virtudes... El amor perdura, mejora con los años, el enamoramiento se esfuma, tal como llega, un día se marcha, pero ¿quién dice que se marcha? ¿Acaso no es un sentimiento que se transforma?. ¿Qué o quién te dice que ya no estás enamorado? ¿La química de tu cerebro? ¿las mariposas de tu estómago? Amar, enamorarse.  Para amar hay que enamorarse, para enamorarse hay que creer en el amor. 

Tras la chispa, surge el miedo a que nos rompan el corazón y no amamos, no queremos amar, nos negamos a hacerlo. Si no amas, no te rompen el corazón, pero ¿qué sentido tiene conformarse con menos de lo que es el amor? 
Cuando una relación no sale como esperamos o deseamos, siempre podemos aprender algo de ella y salir reforzados de cualquier experiencia. Toda experiencia es enriquecedora. Que algo suceda como no deseamos, muchas veces, es lo mejor. Salir reforzados no implica arrastrar miedos ni generalizaciones, hay que ser libres y no cargar con una maleta a cuestas que nos impida poder volar cuando así lo deseamos. Tener miedo es equivalente a no querer amar y cuando te cierras a eso, no queda otra que hacer introspección porque algo, muy importante, está fallando. Si se tiene miedo no se es libre, si no se es libre no se puede ser feliz y si una persona es incapaz de ser feliz por sí sola, tampoco lo será con alguien. Solo siendo libres podemos amar.

Libertad y amor, dos palabras, para mí íntimamente ligadas. Muchas personas creen que el amor resta libertad y yo siempre digo lo mismo, entonces no tienes claro cómo quieres que te amen y cómo amar.
El amor es un todo que encierra muchísimo. No es necesidad, no es dependencia, no es sometimiento, no son manifestaciones de celos, posesión, interés, dominación...
El amor se basa en el respeto, la sinceridad, la honestidad y el compromiso a largo plazo. Nada tiene que ver con las relaciones de "usar y tirar" basadas en la satisfacción inmediata y efímera, que perecen a la menor frustración o desencanto y de fácil y obligado reemplazo. Esto es lo in, lo que se lleva, lo que está de moda. Nada se arregla, todo se sustituye. Las personas no se esfuerzan, tienen una relación, la usan, la disfrutan y cuando se aburren, la historia se complica, tienen que hacer algún esfuerzo, etc, la tiran y se lanzan a una nueva. 
"Hay un exceso de oferta, y has de aprovechar que la gente está de rebajas. Tienes tanto donde escoger, y es tan fácil, que sería de tontos y de perdedores no aprovechar la oferta de renovación y ponerse a trabajar en una relación para sacarla a flote o hacer que funcione."

Hay que tener los pies en la tierra pero saber volar, ser humanos, errar, porque todos erramos pero hay que saber sacar provecho de los errores, ver más allá de los comportamientos, darse oportunidades a uno mismo, crecerse ante la adversidad y buscar nuestro sitio y nuestro camino. Y cuando no lo encuentras, te apartas y no te enredas en historias sinsentido para matar el aburrimiento, entretenerte, inflarte el ego o autoengañarte. Buscar lo que se necesita sí, crearse necesidades, no. 
Nadie necesita de otra persona para ser feliz, para disfrutar de una puesta de sol, de una buena comida o de un día inolvidable. 
Estar solos, conocerse, saber lo que se quiere... Lleva su tiempo, su dolor y su proceso. Cada cual vive ese proceso a su modo, como le toca, en el momento que debe hacerlo y sin forzarse a nada. Y de pronto un día, después de tanta batalla, sin más, vuelves a no sólo saber dónde está tu propio norte, si no cómo llegar y querer llegar a él., aunque sus trópicos se inviertan. Tras ello siempre habrá momentos malos, "momentos de flaqueza" pero todo ser humano los tiene y eso no significa que te hayas perdido otra vez, es lógico sentir cierto desgaste, diría que el desgaste que supone ir a contracorriente, que tampoco debe ser así, porque es un esfuerzo inútil en el que sólo te dejarás las ganas por el camino. Basta con no dejarse arrastrar por ella. 

Es extremadamente difícil movernos en el mundo en el que nos movemos y tratar de que tanta superficialidad, miedo y pasotismo no nos absorba y nos "alele" pero debemos ser consecuentes con nuestras creencias y vivir la vida que queremos vivir y no la que otros quieran, ya sea la sociedad, la familia, los amigos…
Siempre habrá mujeres que se arreglen porque les gusta arreglarse y hombres y mujeres que piensen que lo hacen por "gustar a otros". Igual que siempre habrá mujeres que salgan para divertirse y hombres y mujeres que pienses que "salen de caza".
Lo que piense cualquiera que no seas tú, sobra. Tú eres quien concede a unos u otros la importancia de sus opiniones y/o pensamientos. Tu vida, tus acciones, tus normas, tus amistades, tus relaciones, las decides tú. 

No hay que menospreciarse a uno mismo en pro de otro o de la sociedad. Hay que tener ideas propias y ser políticamente incorrectos a favor de nuestra propia dignidad.

No sé ni cuántas veces he oído; "Es que me da pena, es que no sabe lo que quiere, es que si lo dejo... ¿Qué será de él?. Él no es así, se acabó la chispa."
El amor no es pena, al contrario, es admiración por la otra persona, una persona que te motiva a crecer aún más y a mejorar, porque en este camino de la vida nunca está todo hecho ni todo aprendido. La compasión es necesaria, pero no se ama a nadie por pena, se le compadece y punto. Si no sabe lo que quiere, pues que lo averigüe, nadie puede hacer esa tarea por otro, es competencia de uno mismo. ¿Qué será de él? pues lo que él quiera hacer de él, así de simple. La cuestión es, ¿qué será de ti?. 
No hay mayor autoengaño que crearse una imagen de alguien que no corresponde a la realidad, negar la evidencia y mirar para otro lado, él es como es, fue como fue y será como quiera ser. Y lo de la chispa, lo de la chispa da para un post entero.

Hoy hay adioses sin adiós, silencios con palabras, amores que nunca se dieron pero se vivieron como perdidos e historias que nunca se escribieron pero se soñaron como ciertas. Errores, porque la posibilidad nunca es certeza.



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